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jueves, 20 de abril de 2017

FALLECIO EL 19 DE ABRIL 1966! Javier Solís, la verdad de su muerte

Javier-SolisPor Juan Cervera Sanchís*
Resultado de imagen para javier solisJavier Solís nació en Nogales, Sonora, en 1931. Dejó de existir el 19 de abril de 1966. Se cumplen cincuenta y un años de su muerte. En relación con su muerte circularon y siguen circulando toda cla­se de versiones. Se dijo que fue motivada por haber hecho el amor y también porque se quitó la sonda, se levantó de la cama, fue al baño y bebió agua, pero ¿de qué murió realmente Javier Solís en el hospital Santa Elena de la Ciudad de México?


Su viuda, Blanca Estela Solís, nos lo cuenta:
-Año y medio antes de su fallecimiento ya mani­festaba el padecimiento en la vesícula. Él tenía mu­cho miedo que su mal sólo tuviera remedio con una operación quirúrgica. Javier tenía terror al bisturí. Fue por eso que consultó a varios médicos y se sometió a rigurosas dietas.

Resultado de imagen para javier solisSu médico de cabecera, el doctor Trillanes, lo fue llevando bien con sus dietas. Él seguía con su trabajo normal, pero a finales de 1965 su mal se agravó. Recuerdo que estaba terminando la película “Los Tres Mosqueteros de Dios” y sufría tremendos dolores. Consultó entonces a un médico de Puebla que le recomendó reposo absoluto. No que estuviera en la cama, sí que evitara hacer esfuerzos. Le dio a tomar un medicamento que él preparaba. Javier empezó a sentir una gran mejoría.

Resultado de imagen para javier solisLos cólicos desaparecieron y al orinar empezó a arrojar disueltos algunos cálculos. Para su desgracia comenzó a filmar la película “Juan Pistolas”. Esto lo obligó a cabalgar y hacer esfuerzos indebidos. Tuvo que levantar a un supuesto muerto en dicha película, junto con Eleazar García “EL Chelelo”. Fue entonces, según me contó, que sintió que algo se le deslizaba dentro de su estómago. De inmediato le volvieron los dolores.

Agobiado por el trabajo se ol­vidó de su salud y nada más terminar La película hizo una gira por el Pacífico con la Caravana Corona Extra de los Vallejos. Estando en Mazatlán se sintió tan mal que ya no pudo seguir. Decidió volver a México.

-¿Qué sucede con Javier Solís al retornar a Méxi­co”. Blanca Estela Solís nos responde:
Resultado de imagen para javier solis-La señora Marta Vallejo le presenta al doctor Francisco Zuviría.

Éste le recomienda internarse un día completo en el hospital para que le practiquen cuantos estudios sean necesarios. Esto fue el martes doce de abril del 1966. Tras estar todo el día en el hospital llegó a la casa a las nueve de la noche. Lo vi muy angustiado.

Me mostró la radiografía donde se veía que los cálculos es­taban ya fuera de la vesícula. Él diagnóstico era operación ur­gente. Sólo había que esperar a que se desinflamara un poco. Recuerdo que me dijo:

Resultado de imagen para javier solis-A mi no me da miedo la muerte, si me preocupan mis hi­jos.

Esta plática fue a las diez de la noche. Se tomó un té de manzanilla que mi madre le preparó. Se retiró a su recámara a descansar. Dos horas después sufrió un cólico espantoso. Fue cuando decidió internarse en el hospital. A las siete de la maña­na del trece de abril lo estaba operando de urgencia el doctor Zuviría. A las cuatro de la tarde tuve, después de la operación, mi primera plática con él.

-¿Qué le dijo?
-Me dijo que le seguían los dolores. El doctor prohibió las visitas, pues Javier estaba sumamente agotado. A partir de la operación su recuperación fue muy variable. De repente ama­necía bien a secas. Estuvo siempre con sondas. Se alimentaba mal. Había perdido el apetito. Necesitaba tomar líquido, debía drenar.

Resultado de imagen para javier solis-A propósito de drenar, ¿qué hay de cierto de que murió de­bido a que bebió agua?

-Eso es una patraña.
-También se dijo que le perjudicó el haber hecho el amor en las condiciones en que se encontraba.
-Otra gran falsedad.

-¿Cuál fue, Blanca Estela, la causa real de la muerte de Ja­vier Solís?

-Como te dije fue operado el trece de abril, que era miérco­les, y falleció el martes diecinueve de abril a las cinco cuarenta y cinco de la mañana. Siete días en que no logró recuperarse.

A veces deliraba y decía:
-Traerme el caballo, y tú, Miguel, no dejes que me pe­guen.”

Se refería a Miguel Mendoza “El Popochas”, que era su se­cretario. Estuvo siempre, día y noche, desde que se internó, a su lado, junto con el papá adoptivo de Javier: Valentín Levario Plata. Recuerdo que otras veces me decía que no veía nada. Yo mandaba llamar al médico para que me explicara por qué le pasaban esas cosas. El doctor me dijo que no se explicaba esas reacciones, pues según él estaba en franca recuperación.

Resultado de imagen para javier solisDías antes de morir le llevé a sus hijos: Gabriel y Gabriela. Él hizo el intento de cargarlos. El médico se lo impidió. Recuerdo que el lunes por la mañana, al llegar yo al hospital, el médico me infor­mó que Javier había amanecido muy bien y me comunicó:

-El jueves lo damos de alta.
Al entrar al cuarto lo vi realmente muy bien. Le habían re­tirado las sondas. Estaba masticando hielo, que le daba una de las enfermeras. Conversamos un rato. Hicimos planes. Nada más saliendo del hospital nos iríamos a Acapulco a terminar de recuperarse. Todo esto fue el lunes dieciocho de abril. Al día si­guiente mi hermana Tere Avitia pasó a las cinco de la mañana a recogerme a casa para ir volando al hospital. Valentín le había avisado que Javier se había puesto mal.

Resultado de imagen para javier solis-¿Qué pasó a llegar al hospital?
-Me encontré con Valentín Levario, que me dijo: “Ya murió mi hijo”. Yo corrí hacia el cuarto. Me encontré al doctor Zuviria junto a Javier, que me dijo:
-Señora, con el corazón no contábamos.
-Blanca Estela, ¿de qué murió realmente Javier Solís?
-El diagnóstico médico lo certificó así: “Desfallecimiento cardíaco, desequilibrio electrolítico (colecistectomia)”. De eso fue de lo que murió.

Resultado de imagen para javier solis su muerte-¿Qué recuerda de especial a los cuarenta y cinco años de su ausencia?

-Muchos proyectos que no se consumaron. Las ilusiones que compartimos y que no llegaron a concretarse. Me gusta leer sus cartas. Guardo cuarenta cartas suyas, veinticinco tele­gramas y treinta tarjetas postales. Era un hombre muy amoroso, muy apasionado y muy celoso.
*Poeta y periodista andaluz.
 
 
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