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martes, 8 de agosto de 2017

Por falta de regulación, el boxeo en Dominicana es negocio criminal, se aprovecha de necesitados


Por Johnny Arrendel
Resulta que cuando un boxeador joven muestra cierto talento para convertirse en un exponente cotizado en un futuro mediato, sus promotores desarrollan la estrategia de enfrentarlo a rivales sin condiciones, con “paquetes”, a fines de construirle “un buen record”.

No pasa solo en República Dominica, en Estados Unidos y México, que son dos de los mejores mercados para este “deporte”, se da lo mismo: sacrificar chatas para construir una figura.

Si no, veamos lo que pasó con Julio César Chávez Junior, quien para nada heredó los dotes de su afamado padre, pero quien en base a pelear con chatas pudo cobrar una gran bolsa al retar al campeón Santos Saúl “Canelo” Alvarez, quien para derrotarle no tuvo ni que dañar su cuidado peinado.

Y es que Chávez Junior es un boxeador completamente fabricado, y para llegar tan lejos le ayudó ser hijo de quien es.

Franklyn Núñez
Bueno, pues aquí en el país estamos en las mismas, solo que los pugilistas del montón pelean por sumas miserables. Los empresarios y promotores se aprovechan y no hay una regulación efectiva.

El comisionado nacional de Boxeo Profesional de la República Dominicana, Franklin Nuñez, ha dado una muestra vergonzosa de su inoperancia, de su inutilidad, cuando ha justificado que le permitiera al peleador Geisy Lorenzo la acción suicida de subir al ring dos veces en menos de 72 horas, lo que efecto, le llevó a la muerte.

Ese joven, además, se había accidentado en una motocicleta y tenía una gran herida suturada en la cabeza, pero que el médico de la Comisión de Boxeo “no vio”.

Lorenzo estaba desesperado por reunir dinero para comprar los útiles escolares de sus hijos, y su única herramienta de trabajo eran sus puños.

Como un desconocedor pleno, este hombre se ha dedicado a comparecer a diferentes programas deportivos, tratando de desembarazarse del problema, y admite que hablo con el pugilista antes de que su última pelea y que le expresó: “Geisy, yo creo que no deberías”.

Geisy Lorenzo
Según reporta el periodista Dalton herrera, en Listín Diario, el Reglamento de Boxeo que rige en el país es taxativo a ordenar un descanso mínimo de 30 días después de un enfrentamiento  para que un boxeador pueda combatir nueva vez.

Además está el sentido lógico, si usted es una autoridad debe hacerse sentir porque se supone que cuenta con preparación técnica en ese orden, por lo que es injustificable que se apoye en la autorización de un médico a todas luces poco ético. 

Como también carentes de escrúpulos, son evidentemente esos empresarios que contratan a estos infelices por sumas que van de cuatro a 10 mil pesos para que hagan de “sambás” y así poder inflar los historiales boxísticos de sus pupilos. 
 
 
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